Me lo creo, pero sin perder el norte. Es verdad que por culpa del tipo de vida que llevamos (comida-basura, falta de actividad física, desorden con las comidas), le contagiamos de una patología que no debería tener, pero no es menos cierto que si caemos en el extremo contrario (vigorexia, anorexia, excesiva preocupación por el aspecto físico, culto al cuerpo...) tampoco le hacemos un favor al animal...

Como siempre, en el término medio está la virtud