1. Compárate. Una terapia de motivación que siempre da buenos resultados es compararnos con otras personas que están peor que nosotros. Los que no tienen un trabajo siempre desearán estar en nuestra posición, o bien los que tienen trabajo pero no pueden coger vacaciones o gozar de otros beneficios que nosotros tenemos.

2. Piensa en las siguientes los días que te cogerás como puentes o similares y el dinero que necesitarás. Juega a planear cómo lo vas a disfrutar, o qué destino escogerás para esos días, de manera que también tendrás que pensar en el presupuesto que necesitarás… De esta manera puedes motivarte a trabajar con más entusiasmo, ya que puedes crear un plan de ahorro mensual para poder disponer de ese dinero en tus días de ocio. Sea como sea, piensa que es tu trabajo el que te permite disfrutar de las vacaciones o de los puentes que te coges.

3.Recuerda que trabajar retrasa el envejecimiento. Está comprobado que el esfuerzo mental mantiene el cerebro en forma: joven y ágil. Pero también favorece el rejuvenecimiento físico, ya que es el cerebro el que manda sobre todas las funciones orgánicas, y mientras la mente tenga obligaciones laborales, el cuerpo generará lo necesario para acompañar ese esfuerzo intelectual. Sin embargo, si el trabajo es un motivo de frustración o desgana, sólo nos provocará estrés, cosas que favorecen la proliferación de radicales libres (agentes oxidantes) que aceleran el proceso de envejecimiento. Por tanto, para que el trabajo sea una verdadera terapia antiedad, es imprescindible disfrutarlo y sentirse feliz.

4. Imagina que tienes una vida de eternas vacaciones. Otro ejercicio mental que puede ayudarte a estar en tu trabajo con más alegría y ganas es imaginarse que se vive en unas vacaciones sin fin. El exceso de tiempo libre también puede agobiar y produce un vacío que nos empuja a buscar un oficio.

5. Ponte metas económicas. Una forma de ver los efectos positivos y mágicos del trabajo es ponerse unas metas materiales a corto plazo. Por ejemplo, si has visto unos zapatos que te gustan mucho, piensa que podrías comprarlos la próxima semana, o el próximo mes. También puedes comprar 2 entradas para ir al teatro a ver un buen musical e invitar a tu mejor amigo o pareja. Esto y otras muchas cosas más podrás hacer gracias a tu trabajo. Desde luego las metas deben ser positivas, sanas y altruistas, para que cumplan el propósito de verdadera satisfacción.

6. Pon fotos familiares en el escritorio y conversa mentalmente con ellas. Tener algunas fotos de familiares en el lugar de trabajo también puede ayudar a sentirte mejor con la rutina laboral. Todas esas personas dependen de ti y de lo que tú puedes aportar a la casa con tu trabajo, lo que puede ser para ti una motivación para hacer mejor las cosas y rendir más, con una actitud de agradecimiento. Pero también puedes hacer un ejercicio mental de conversar con ellos cuando te sientas más cansado o estresado. Imagina que te responden: Tú puedes, No te preocupes, pase lo que pase te esperamos en casa. Gracias por hacer tantos esfuerzos por nosotros.

7. Invéntate un plan divertido al terminar la jornada. Para mantener tu motivación es importante tener un plan divertido que hacer al terminar la jornada laboral, para no tener la sensación de que después del trabajo sólo te queda ir a dormir para volver a despertarte al día siguiente para ir a trabajar otra vez. Intenta que cada día haya una alegría nueva por descubrir. Por ejemplo, puedes quedar con un amigo para tomar un café, otro día puedes ir al cine o alquilar una película para ver en casa, cocinar algo especialmente, etc.

8. Imaginate que no tienes un trabajo donde regresar. A pesar de que muchas veces cuando estamos cansados nos quejamos del trabajo, en realidad estamos agradecidos por tener algo seguro donde regresar. Si cada día, no sólo durante las vacaciones, hiciéramos el ejercicio mental de imaginar qué ocurriría si no tuviéramos trabajo, seguramente lo apreciaríamos más.

9. Prográmate para ser un trabajador feliz con frases positivas. Este ejercicio mental es muy efectivo, ya que consiste en programar el cerebro a través de la repetición de frases estimulantes y positivas que, tarde temprano, ejercerán un efecto duradero en la actitud. Es de vital importancia no decir cosas negativas como: “¡Qué horror, se acabaron las vacaciones!”, “¡Cómo me cuesta acostumbrarme a trabajar de nuevo!”, “Lo quedaría por otros 15 días en Tailandia”, etc., aunque se sienta con mucha fuerza esta frustración. Comienza diciendo las cosas positivas que tiene el regreso a la rutina: “Afortunadamente he vuelto sano y salvo”, “¡Qué bien ver a mis colegas después de todo este tiempo!”, “¡Vaya, este descanso me ha ido bien, me siento como nuevo!”,” ¡Qué bien usar mi mente o mis manos nuevamente!”, “¡Es estupendo tener un trabajo!”, etc.

10. Prepárate psicológicamente para las próximas vacaciones o días de ocio. Mantén fresca en tu memoria las sensaciones vividas en las vacaciones, ya que será como la gasolina que te anime cada día que vayas a trabajar. Pero también aprende a disfrutar de las próximas vacaciones con un año de antelación trabajando con entusiasmo, es decir, sin sentirte ansioso esperando el próximo verano o los días de puente. Disfruta de tu trabajo plenamente, así como disfrutaste de tus vacaciones.


Fuente: [url=http://remedios-caseros.biz]http://remedios-caseros.biz[/url]